Gracias Dios por sostenerme aun cuando no sabía que necesitaba tu fortaleza; por iluminar mis pasos cuando el camino no era claro y por rodearme de una familia que ha sido refugio, guía y amor.
Hoy dejo atrás una parte de mi infancia y comienzo una nueva etapa llena de sueños, decisiones y esperanzas.
Concédeme sabiduría para elegir el bien, humildad para reconocer mis errores, fortaleza para superar las dificultades y un corazón noble que nunca olvide amar, agradecer y servir.
Que tu luz me acompañe en cada paso, que tu voz me guíe cuando tenga dudas y no permitas que el miedo sea más grande que la fe que has sembrado en mí.
Señor, guía siempre mis pasos para que sepa elegir el camino del bien, actuar con justicia y vivir con un corazón lleno de amor.
Amén.